En la primera mitad del siglo XVII, los ideales de la Contrarreforma y de los monarcas españoles facilitaron la continuación del modelo arquitectónico impuesto por Juan de Herrera al construir el monasterio de El Escorial. Sin embargo, a mediados de siglo, la simetría, las formas geométricas simples y la escasa decoración se fue susituyendo por formas cada vez más ricas y por una decoración basada en los elementos naturalistas, localizados principalemente en los vanos de las fachadas y los marcos de puertas y ventanas. La fachada de la catedral de Granada es un buen ejemplo de ello. Al finalizar el siglo XVII y empezar el siglo XVIII, la riqueza y fantasía decorativas alcanzaron su apogeo y culminaron en lo que se conoce como el estilo churrigueresco, llamado así por las construcciones de la familia Churriguera.
 

Fachada principal de la catedral realizada por Alonso Cano
 

Plaza de Granada con fuente decorativa
 

 
La escultura barroca española se inclinó principalmente por la talla en madera policromada y fue puesta al servicio de la iglesia y de la Contrarreforma. Sus principales características son el realismo y la preocupación por el detalle, su gran tamaño y riqueza. Generalmente, las figuras eran pintadas y a veces incluían ojos de cristal, ropas auténticas y pelo natural. Gran parte de la escultura barroca española era destinada a los altares de las iglesias. Algunos retablos eran diseñados por arquitectos y realizados por varios escultores.
 

Altar de una capilla de la Catedral de Córdoba
 

Altar de una capilla de la Catedral de Córdoba