El neoclasicismo representa una reacción a los excesos del arte Barroco y una simplificación formal. Las curvas son sustituidas por líneas rectas, hay menos adornos y se eliminan los contrastes. En general, las composiciones son más simétricas, hay mayor racionalidad, sobriedad decorativa y orden. La arquitectura neoclásica, se puede entender como un regreso a las formas clásicas de los edificios construidos por los griegos y los romanos. De los griegos, los arquitectos neoclásicos copiaron ciertos símbolos y motivos, las fachadas con frontones griegos, las columnas, y su preferencia por el mármol blanco como material de construcción decorativo. De los romanos los neoclásicos tomaron las espaciosas cúpulas y bóvedas.

En España, el mejor ejemplo de la arquitectura neoclásica se encuentra en Madrid que durante el reinado de Carlos III empezó su transformación de una simple ciudad a una capital tan importante como las de otros países de Europa. Los arquitectos neoclásicos favorecían la monumentalidad y bajo su dirección se construyeron columnas conmemorativas, templos, arcos del triunfo, museos, etcétera. Todo eso concordaba perfectamente con los valores de la burguesía y las necesidades del despotismo ilustrado

 

Palacio Real (empezado en 1737)
 

Palacio de la Comunidad de Madrid o "Real Casa de Correos" (1766-1768)
 

Puerta de Alcalá (1778)
 

Museo Nacional del Prado (1785)
 

Banco de España (establecido en 1782, construido en 1856)
 

Bolsa de Madrid (fundada en 1831, construida a finales del siglo XIX)
 

Palacio de Comunicaciones (1904-1918)