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La arquitectura renacentista española pasó por tres fases. La primera es la del estilo plateresco y se puede considerar como una combinación de elementos del mudéjar y del gótico. El plateresco se caracteriza por edificios cuyas fachadas están ricamente decoradas con adornos almohadillados, medallones, escudos, columnas con capiteles corintios y pilastras decoradas con insectos, hojas, etcétera.
 

 
La "Casa de las Conchas"
Salamanca, siglo XV

Esta mansión puede considerarse como el edificio civil más representativo de la arquitectura renacentista de tendencia plateresca. Su fachada está decorada por unas 300 - 350 conchas de peregrino, símbolo de la Orden de Santiago. Las ventanas también revelan la influencia mudéjar y gótica del estilo plateresco.

 

Fachada y puerta principal de la Casa de las Conchas

Ventana de la Casa de las Conchas
 
 

Entrada a la iglesia de San Marcos
 
Hostal San Marcos
León, siglo XVI

Es una de las obras maestras del estilo plateresco español. El hostal fue encargado por los Reyes Católicos al maestro Pedro de Larrea para la orden de caballeros y frailes de Santiago, pero fue edificado durante el reino de Carlos I por Martín de Villarreal y Juan de Orozco. La fachada, de estilo plateresco, destaca por sus medallones y estatuas , aunque muchas han desaparecido. Ya que San Marcos fue usado como hospital de peregrinos abundan los motivos jacobeos, como las conchas alhomadilladas.


Puerta de la iglesia
 

Parte superior del portal de San Marcos
 
 

Fachada este del Ayuntamiento de Sevilla

Ventana
Ayuntamiento de Sevilla
Sevilla, siglo XVI

Construido entre 1527 y 1534, este edificio es obra de Diego de Riaño. La fachada es un excelente ejemplo del estilo plateresco y destaca por las pilastras abalaustradas, los medallones con cabezas clásicas y las columnas decoradas con hiedra y otros follajes.

 
 
La segunda fase de la arquitectura renacentista española pertenece al Renacimiento pleno y se inició en la segunda mitad del siglo XVI. Al contrario del plateresco, el estilo "purista" de este segundo periodo se caracteriza por el uso de algunos elementos concretos, inspirados en la antigüedad -- como los arcos de medio punto y las columnas lisas -- , los almohadillados en los muros y por una austera decoración que se limita a las puertas y las ventanas, lo que da a estos edificios un aspecto más armónico y equilibrado.
 
Palacio de Carlos V
Granada, siglo XVI

Ubicado en medio del recinto de la Alhambra, Pedro Machuca empezó su construcción en 1526 y su hijo Luis la continuó en 1550, pero nunca fue acabado.


Fachada del palacio con muros almohadillados
 

El patio circular del palacio de Carlos V no tiene precedentes en el Renacimiento
 
 
La tercera fase de la arquitectura renacentista se conoce como el estilo herreriano -- por su mayor exponente, Juan de Herrera -- o escurialense -- por el edificio emblemático de este periodo: El monasterio de El Escorial. El estilo se caracteriza por la simetría y la repetición de formas y motivos. También predominan los elementos constructivos, líneas rectas, volúmenes cúbicos, formas geométricas simples y la ausencia de decoración.
 

Vista de El Escorial por Johannes Blaeu (copia del "Séptimo diseño" de Juan de Hererra)
 

La nave central de la iglesia vista desde la entrada
Monasterio de San Lorenzo de El Escorial
Madrid, Siglo XVI

Por orden de Felipe II, el monasterio se empezó a construir en 1563 bajo la dirección de Juan de Toledo. En 1567, tras su muerte, le sustituyó su auxiliar Juan de Herrera. Es éste quien dio a la obra su cáracter definitivo.


Fachada principal de la iglesia

 
La simpleza, el orden y la simetría se extienden a todos los lugares de El Escorial, incluso los jardines


Fachada lateral exterior del monasterio


Pasillo de un patio exterior