Puedo escribir los versos mas tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: La nocha esta esterellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos'.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos mas tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella tambien me quiso.
En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La bese tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces you tambien la queria.
Como no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos mas tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, mas inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocio.
Que importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche est estrellada y ella no esta conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazon la busca, y ella no esta conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos arboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuanto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oido.
De otro. Sera de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.
Ha quedado un olor entre los canaverales:
una mezcla de sangre y cuerpo, un penetrante
petalo nauseabundo.
Entre los cocoteros las tumbas estan llenas
de huesos demolidos, de estertores callados.
El delicado satrapa conversa
con copas, cuellos y cordones de oro.
El pequeno palacio brilla como un reloj
y las rapidas risas enguantadas
atraviesan a veces los pasillos
y se reunen a las voces muertas
y a las bocas azules frescamente enterradas.
El llanto esta escondido como una planta
cuya semilla cae sin cesar sobre el suelo
y hace crecer sin luz sus grandes hojas ciegas.
El odio se ha formado escama a escama,
golpe a golpe, en el agua terrible del pantano,
con un hocico lleno de legamo y silencio.
(Palero-Tocopilla)
Te conoci, Cristobal, en las lanchas anchas
de la bahia, cuando ba ja
el salitre, hacia el mar, en la quemante
vestidura de un dia de Noviembre.
Recuerdo aquella extatica apostura,
los cerros de metal, el aguna quieta.
Y solo el hombre de las lanchas, humedo
de sudor, moviendo nieve.
Nieve de los nitratos, derramada
sobre los hombros del dolor, cayendo
a la barriga ciega de las naves.
Alli, paleros, heroes de una aurora
carcomida por acidos, su jeta
a los destinios de la muerte, firmes,
recibiendo el nitrato caudaloso.
Cristobal, este recuerdo para ti.
Para los camaradas de la pala,
a cuyos pechos entra el acido
y las emanaciones asesinas,
hinchando como aquilas apalastadas
los corazones, hasta que cae el hombre,
hasta que rueda el hombre hacia las calles,
hacia las cruces rotas de la pampa.
Bien, no digamos mas, Cristobal, ahora
este papel que te recuerda, a todos,
a los lancheros de bahia, al hombre
ennegrecido de los barcos, mis ojos
van con vosotros en esta jornada
y mi alma es una pala que levanta
cargando y descardando sangre y nieve
junto a vosotros, vidas del desierto.
Preguntareis: Y donde estan las lilas?
Y la metafisica cubierta de amapolas?
Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llenandolas
de agujeros y pajaros?
Os voy a contar todo lo que me pasa.
Y vivia en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con arboles.
Desde alli se veia
el rostro seco de Castilla
como un oceano de cuero.
Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.
Raul, te acuerdas?
Te acuerdas, Rafael?
Federico, te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de Junio ahogaba flores en tu boca?
Hermano, hermano!
Todo
eran grandes voces, sal de mercaderias,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Arguelles con su estatua
como un tintero palido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
pescados hacinados,
contextura de techos con sol frio en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.
Y una manana todo estaba ardiendo
Y una manana las hogueras
salian de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
polvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venian por el cielo a matar ninos,
y por las calles la sangre de los ninos
corria simplemente, como sangre de ninos.
Chacales que el chacal rechazaria,
piedras que el cardo seco morderia escupiendo,
viboras que las viboras odiaran!
Frente a vosotros he visto la sangre
de Espana levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!
Generales
traidores:
mirad mi casa muerta:
mirad Espana rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en ves de flores,
pero de cada hueco de Espana
sale Espana,
pero de cada nino muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallaran un dia el sitio
del corazon.
Preguntareis por que su poesia
no hos habla del sueno, de las hojas,
de los grandes volcanes de sus pais natal?
Venid a ver la sangre por las calles.
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!
Cuando sono la trompeta, estuvo
todo preparado en la tierra,
y Jehova repartio el mundo
a Coca-Cola, Inc., Anaconda,
Ford Motors, y otras entidades:
la Compania Frutera Inc.
se reservo lo mas jugoso,
la coste central de mi tierra,
la dulce cintura de America.
Bautizo de nuevo sus tierras
como "Republicas Bananas,"
y sobre los muertos dormidos,
sobre los heroes inquietos
que conquistaron la grandeza,
la libertad y las banderas,
establecio la opera bufa:
enajendo los albedrios
regalo coronas de Cesar,
desenvaino la envida, atrajo
la dictadura de las moscas,
moscas Trujillos, moscas Tachos,
moscas Carias, moscas Martinez,
moscas Ubico, moscas humedas
de sangre humilde y mermelada,
moscas de circo, sabias moscas
entendidas en tirania.
Entre las moscas sanguinarias
la Frutera desembarca,
arrasando el café y las frutas,
en sus barcos que deslizaron
como bandejas el tesoro
de nuestras tierras sumergidas.
Mientras tanto, por los abismos
azucarados de los puertos,
caian indios sepultados
en el vapor de la manana:
un cuerpo rueda, una cosa
sin nombre, un numeroso caido,
un racimo de fruta muerta
derramada en el pudridero.
Esta sal
del salero
yo la vi en los salares.
Se que
no
van a creerme,
pero
canta,
canta la sal, la piel
de los salares,
canta
con una boca ahogada
por la tierra.
Me estremeci en aquellas
soledades
cuando escuche
la voz
de
la sal
en el desierto.
Cerca de Antofagasta
toda
la pampa salitrosa
suena:
es una
vos
quebrada,
un lastimero
canto.
Luego en sus cavidades
la sal gema, montana
de una luz enterrada,
catedral transparente,
cristal del mar, olvido
de las olas.
Y luego en cada mesa
de este mundo,
sal,
tu substancia
agil
espolvoreando
a luz vital
sobre
los alimentos.
Perservadora
de las antiguas
bodegas del navio,
descubridora
fuiste
en el oceano,
materia
adelantada
en los desconocidos, entreabiertos
senderos de la espuma.
Polvo del mar, la lengua
de ti recibe un beso
de la noche marina:
el gusto funde en cada
sazonado manjar to oceania
y asi la minima,
la miniscula
ola de salero
nos ensena
no solo su domestica blancura,
sino el sabor central del infinito.
Y fue a esa edad . . . Llego la poesia
a buscarme. No se, no se de donde
salio, de invierno o rio.
No se como ni cuando,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
alli estaba sin rostro
y me tocaba.
Yo no sabia que decir, mi boca
no sabia
nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo,
descifrando
aquella quemadura,
y escribi la primera linea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura
tonteria,
pura sabiduria
del que no sabe nada,
y vi de pronto
el cielo
desagranado
y abierto,
planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada
por flechas, fuego y flores,
la noche arrolladora el universo.
Y yo, minimo ser,
ebrio del gran vacio
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me senti parte pura
del abismo,
rode con las esterellas,
mi corazon se desato en el viento.